Tangerine Flavour, en versión íntima
La Kasita de Ávila, perdida en medio de un polígono industrial, tiene un aura punk: suena Vómito en la pantalla frente a la barra, donde la camarera sirve litronas de cerveza y litros de calimocho con una sorprendente cotidianidad. En el patio exterior, la decena de pequeñas mesas redondas dispuestas frente a un escenario estás todas ocupadas por un público variopinto: punkis, heavies y melómanos en general que han ido a escuchar a Tangerine Flavour, una banda madrileña de country rock muy apegada a ese local. "Fue uno de los primeros sitios donde nos dejaron tocar cuando estábamos empezando", recuerda el cantante y guitarrista Pablo Martín, que pide un aplauso nada más salir para Jose, el responsable de La Kasita, un lugar emblemático para los amantes de la música y la cultura en Ávila, algo así como una especie de resistencia, que cumple veinte años en pie. Tangerine Flavour acudió a la cita con solo dos de sus cinco integrantes, Pablo Martín y el también cantante y bajist...









